En mis pocos, pero ilustradores viajes me he topado con una realidad que a
varios de mis amigos preferirían pasar de largo, o negar por completo.
La cacería, que en sí por más elegante y necesaria que queramos hacerla ver no
deja de ser un acto asesino. Pero es tan parte de nosotros como la poesía y los
mitos que de ésta surgen y al mismo tiempo le dan alimento.
En específico he notado que los cazadores de venado, gustan de perseguirlos al
amanecer, a veces usando perros para sacarlos de balance y al moverse ser
captados por el ojo del cazador, que casi con total seguridad, una vez que ha
calculado su ruta, dispara para hacer que el animal y la bala se encuentren.
Una vez abatido el animal vale por su carne, su piel y sus astas. No sorprende
que por ello sean los machos los que son mayoritariamente cazados.
Pero dónde en primera instancia se ha visto una maña de cazador, quizás una
costumbre o tradición; se esconde algo más, y es que sucede que no sólo son los
cazadores actuales, y no me refiero a los que sólo cazan por “deporte”, sino a
los que más que por una diversión, también lo hacen como un complemento a su
dieta, un gusto que al mismo tiempo es un beneficio. Sino que los cazadores
desde hace varios años, por lo menos casi un milenio, en la región central de
México han cazado desde el amanecer.
La mitología y el simbolismo que surgen de la figura del venado es sumamente
importante. En primera instancia, el venado es símbolo de las estrellas que son
perseguidas por la estrella de la mañana para dar nacimiento al amanecer. Huyendo de este a oeste, con esto
también se volvieron símbolo del fuego y el rayo en la cosmovisión
mesoaméricana. El venado es símbolo de Tlaloc, como portador del rayo y la
lluvia de fuego.
En los manuscritos el venado es cazado por los dioses en una danza celestial.
En el ámbito de la realidad, los venados que inspiraron a los habitantes de la Mesoamérica
son las especies: Odocoileus hemionus y O. virginianus. Siendo más seguro que
sea O. virginianus, por su distribución que está bastante más extendida que la
de O. hemionus que es más norteño y
más temeroso del humano.
Cabe hacer la mención de que se tiene la teoría de que O. virgnianus o venado cola blanca debe en parte su gran
distribución por el país a su capacidad de adaptarse a la vida agrícola del
humano, logrando aprovechar los cultivos de este y aunque ha sido cazado desde
hace mucho tiempo, su desaparición del territorio no empezó hasta que el empezó
la urbanización en varios puntos de la republica.
Se sabe que estos venados se desplazan en un área de entre 6 y 10 km2 Siendo los machos los que más se
desplazan, esto en parte obvio, porque como son animales con un dimorfismo
sexual, los machos buscan hembras y compiten por ellas.
Su dispersión así mismo está ligada al sexo y al espacio disponible, aunque no
establecen manadas, sino más bien grupos pequeños, lo más común es ver una
hembra con su cría.
Las hembras maduran aproximadamente a los 18 meses de edad y la gestación que
soportan es de hasta 205 días.
En lo que respecta a la dieta, posee una gran versatilidad, aunque se ha visto
que son sumamente selectivos y que dependiendo de sus necesidades y la estación
del año, eligen su dieta. Por lo que es capaz de habitar en áreas aún muy
perturbadas. Existen varias subespecies en México, la O. virginianus mexicanus aún
habita en el Distrito Federal.
Su único enemigo real es el humano, pues su disminución está ligada a malos
hábitos de caza, como el lampareo y a la excesiva pérdida de hábitat. El venado
es una presa importantísima para todos los demás depredadores, desde linces,
hasta pumas, jaguares, osos e incluso águilas, por lo que la supervivencia de
estos también viene ligada a la presencia de este animal.
Habría que crear una conciencia al respecto, y mientras algunos han optado por
el conservacionismo más estricto, lo cierto es que el venado cola blanca es una
especie que puede seguir siendo aprovechada, sin estar en peligro de
desaparecer siempre y cuando uno aprecie en la naturaleza los ciclos de recuperación
de los recursos.
Quizás haría bien que la próxima vez que por azar o deber veamos los estrellas
o nos toque el alba pensemos que en otro punto de este gran México el venado es
símbolo y compañero de nuestro amanecer.
Fuentes:Los mamíferos silvestres de México
Ceballos y Oliva, Fondo de Cultura Económica (2005)
Las imágenes de Animales en los Manuscritos Mexicanos y Mayas
Eduard Seler (1909) 2da Reedición en español por Brigida Von Mentz (2009)
Apuntes de Clase: Mastozoología.
Apuntes de Clase: El Zoológico como centro de Conservación
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